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El Subcomandante Marcos, Calderón y la Teología de la Liberación
by Luis Agüero Wagner •
Tuesday, Oct. 28, 2008 at 10:27 PM
agenciainformativaf17@yahoo.com
No es Camilo Torres ni el Subcomandante Marcos, pero también el obispo Fernando Lugo hace su revolución militarizando los sojales, reprimiendo campesinos y rindiendo pleitesía a Uribe, Calderón y George W. Bush.

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En 1986 el P. David Fernández fundó en Río Blanco los movimientos Cristianos comprometidos en las luchas populares (con la ayuda de los padres Jesús Acosta, Carlos Bravo y Juan Francisco Kitasawa) y Movimiento Estudiantil Universitario de orientación ideológica y táctica, donde se reclutaban candidatos para los centros de adiestramiento guerrillero.
También organizó la red recaudadora de ayudas para la guerrilla en El Salvador con diversas sucursales en todo el país utilizando membretes como: Comité de Solidaridad con El Salvador, Comité de Solidaridad CO12 Mons. Amulfo Romero y Comité de Solidaridad Farabundo Maní; manejaba mucho dinero en dos cuentas del banco mexicano Bancomer, una a su nombre y otra propiedad de don Sergio Méndez Arceo, obispo de Cuernavaca.
La historia del Padre Fernández empieza casi medio siglo atrás, con la rebelión de las sotanas, y legendarios personajes como Camilo Torres.
El asesinato de Raúl Reyes en territorio ecuatoriano por medio de bombas que curiosamente no afectaron a las computadoras del objetivo, caso similar al de los pasaportes de quienes se estrellaron contra las torres gemelas que fueron recuperados intactos, hizo que en marzo todo el mundo opinara sobre la guerrilla más antigua y poderosa de Latinoamérica.
La acción militar colombiana, que violó la soberanía territorial de Ecuador, no sólo hizo redoblar los tambores de guerra en América del Sur, también inspiró unos afiches que aparecieron pegados por toda la capital paraguaya, presentando fotografías del obispo Fernando Lugo vestido en traje de guerrillero y con el epígrafe: “embajador en Paraguay de las FARC”. La propaganda aludía al papel desempeñado por el clérigo-presidente del Paraguay en el secuestro y asesinato de Cecilia Cubas, hija del ex presidente paraguayo Raúl Cubas, en el que se involucró a miembros de un grupo de izquierda radical denominado Patria Libre, algunos de los cuales eran seminaristas que habían tenido imprecisos contactos con Lugo. La mayoría de los cuadros del supuesto destacamento marxisto-guerrrillero posteriormente se integraron a grupos que hoy apoyan la candidatura a la presidencia del Obispo, lo cual explica el sentido de la broma.
En realidad, Fernando Lugo está bastante lejos de encarnar el comunismo dentro de la iglesia que tanto pavor despertara en las oligarquías del continente en los sicodélicos años 60, cuando estallaron las ideas revolucionarias en el mismo seno de la iglesia.
Se atribuye al sacerdote revolucionario colombiano Camilo Torres, mártir del ELN, haber dicho una vez que si Jesús estuviera vivo sería guerrillero. Torres fue más allá de la pura declaración y tras perder su cátedra en la Facultad de Filosofía que fundó junto con Orlando Fals Borda en 1960, se unió a la guerrilla como miembro de bajo rango.
Evidentemente, Camilo era mejor repartiendo hostias y confesando a sus parroquianos que empuñando las armas, dado que cayó abatido por las balas del ejército colombiano en su primera experiencia en combate, cuando su destacamento del ELN fue emboscado por una patrulla militar en Patiocemento, provincia de Santander.
El enviado de Dios para ocupar la presidencia del Paraguay, Fernando Lugo, sólo es parecido a Camilo Torres en haber sucumbido en el primer cruce, aunque no con una patrulla del ejército sino con los dólares del embajador norteamericano James Cason. Su misma candidatura ha sido inducida por los medios de comunicación subsidiados por la National Endowment for Democracy, y por partidos regados por los dólares de IAF y USAID por intermedio de supuestas donaciones a organizaciones no gubernamentales, además de supuestas organizaciones civiles que en realidad responden a sus financistas de la embajada norteamericana.
Presentado con ficticias credenciales de exponente de la teología de la liberación, ámbito en el que se le desconoce, sus publicistas le inventaron el mote de “obispo de los pobres”, aunque en realidad hoy sólo aparezca en compañía de burgueses enriquecidos por única vía posible en Paraguay; la de la corrupción política, las drogas y el tráfico de influencias.
Decía Camilo Torres que es sabido que el hambre es mortal, señalando cuales eran las tribulaciones que lo habían llevado a empuñar el fusil en las selvas colombianas. Tras su caída en combate, Víctor Jara cantó que donde cayó Camilo creció una cruz, pero no de madera sino de luz.
En el caso del supuesto émulo paraguayo Fernando Lugo, no puede decirse que las motivaciones sean parecidas.
Basta saber que ganó las elecciones con el apoyo de la prensa de la Secta Moon, los dólares de USAID y el espaldarazo político del mismo James Cason, ahijado de Otto Reich.
Ah, casi me olvidadaba.
Más de la mitad de los votos que obtuvo el 20 de abril provenían de la ultraderecha, entre liberales reaccionarios, y los sectores colorados de Luis Alberto Castiglioni y Alfredo Stroessner. LAW
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